
Dios realmente concede los deseos de nuestro corazón.
Hace algunos anos conocí a unos Misioneros de quienes quise aprender más acerca de como servir a Dios de otros lugares.
Pasaron los años y la oportunidad no llegaba hasta 9 anos después vi este sueño cumplido, Misioneros....ahora he compartido con ellos tiempos valiosos que estoy segura enriquecen mi vida y a través de ello puedo dar más a otros.

Estoy en el país de los grandes cactus
ha sido un tiempo formidable donde estoy sirviendo
dedicando de mi tiempo para compartir de lo más importante que un ser humano puede necesitar, la reconciliación con su creador.




QUE SUAVE!!!
ResponderEliminar